Sabeliñas: los deliciosos dulces de mi abuela Isabel




La verdad es que mi abuela Isabel tenía una mano para la cocina que era poco normal.

Tenía fama en la familia de ser la mejor cocinera, y cuando alguien venía a visitarnos solía pedirle que le hiciera tal o cual plato que había oído que nadie lo hacía como ella, y entonces mi abuela hacía recetas andaluzas, de cuando ella era una niña, en Nerva, o de jovencita en Sevilla, y nos contaba historias antiguas y muy lejanas que siempre recordamos cuando hacemos alguna de sus recetas.

Mi abuela tenía un carácter muy especial: era muy buena y generosa, muy paciente, transigente y muy bonachona, pero con una mente inquieta y vivaz que la hacía estar siempre en constante movimiento para poder ABASTECER, cómo le gustaba a ella, tenernos a todos felices y satisfechos. ¡Cómo te echamos de menos!

El caso es que, cuando llegó a Galicia, trabajó muchos años planchando ropa (de la difícil de planchar, como trajecitos de lino y encajes, mantelerías bordadas, sábanas...) en casas adineradas.
Allí aprendió a cocinar cosas como canelones, suflés, ensaladas de arroz, huevos rellenos y no sé qué más cosas deliciosas que nos hacía.
No probaré nunca bechamel como la suya: inimitable.

Estos dulces, a pesar de su aspecto, son lo más delicioso que he probado nunca, absolutamente adictivos, y la receta que más insistíamos que nos hiciese.

La he buscado en todos los recetarios que han caído en mis manos, y también de todos los modos posibles en Internet, pero no he encontrado nada que se le pareciese.

Mi abuela los llamaba "Dulces" desde que era una niña, y para el próximo libro de mi suegro Benigno, se llamarán "Sabeliñas"; así que dejo el nombre a vuestra elección y espero que sean de vuestro gusto.

INGREDIENTES



  • 1 PUÑADO SÉSAMO (ajonjolí)
  • 1 PUÑADO ANÍS VERDE (matalaúva)
  • 1 PELADURA DE LIMÓN Y/O NARANJA
  • 1 VASO ACEITE OLIVA VIRGEN
  • 1 VASO VINO BLANCO O DULCE
  • HARINA (UNOS 500 GR)
  • 200 GR DE AZÚCAR GLASS
  • 1 CUCHARADA DE CANELA


PREPARACIÓN


  • Mezclamos, en un plato, 200 gr de azúcar glass con una cucharada de canela en polvo. Reservamos.
  • Freímos las peladuras en el vaso de aceite hasta que estén bien tostadas, retiramos del fuego y dejamos que se enfríe un poco. Añadimos el sésamo y el anís y freímos fuera del fuego.
  • Dejamos enfriar y retiramos las peladuras.
  • Hacemos un volcán con la harina, le añadimos el vaso de aceite con el anís y el sésamo, y el vaso de vino.
  • Amasamos bien hasta que la masa se despegue bien y quede elástica, agregando harina o aceite si fuese necesario rectificar (esto puede hacerse en la thermomix, añadiendo todo al vaso y amasando 1 minuto velocidad espiga).
  • Ponemos a calentar un cazo pequeño con aceite de oliva.
  • Cortamos un pedazo de masa y la estiramos con el rodillo bien fina, cortando trozos alargados que freímos cuando el aceite esté bien caliente.
  • Retiramos cuando estén doraditos, y los vamos rebozando, antes de que se enfríen, en la mezcla de azúcar con canela.
  • Es importante dejar que se enfríen antes de servirlos.

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